Masaya, el corazón de Nicaragua, un pueblo que se ubica a 27 km de la ajetreada ciudad capital Managua. Sobresale por su clima fresco que oscila comúnmente entre los 24° y 28° grados centígrados. Además de sus exuberantes bellezas naturales que engalanan el departamento y de sus inigualables artesanías.
Masaya, un pueblo que nunca descansa en lo referente a la cultura. En cualquier mes que lo visitemos encontraremos una manifestación cultural por sus pequeñas y acogedoras calles. Entre sus celebraciones más importantes está; San Sebastián en enero, La virgen del milagro del volcán en marzo, San Lázaro en abril, la Asunción de María en agosto, las purísimas y los pases del niño Dios.
No podemos olvidar las fiestas en honor al santo que cura sin medicina, San Jerónimo, comúnmente llamado por sus feligreses como Tata Chombo.
El origen de estas fiestas se debe a que antiguamente nuestros ancestros celebraban al dios de la montaña, para quien elaboraban una inmensa columna decorada con hojas, con el fin de representar una montaña y en la cima se ubicaba la esfinge de este dios. Con la evangelización, los sacerdotes debían de imponer un patrono que tuviera similitud con las creencias de los chorotegas. Españoles encontraron similitud con el doctor San Jerónimo, ya que él habitó en una montaña en Belén para traducir las escrituras.
Actualmente son las celebraciones más largas y dan inicio con la pedida de la licencia que se realiza el 15 de agosto, consiste en que el mayordomo va a pedir permiso al cura, que se encuentra dentro de la iglesia, con esto dan inicio oficialmente estas fiestas.
El 20 de septiembre, la imagen de San Jerónimo es bajada de su trono y recorre gran parte de la zona norte de ciudad. Seguidamente durante nueve días visita los barrios de la ciudad, como también colegio e iglesias.
Si visitamos esta ciudad el 30 de septiembre, fecha en que el pueblo de Masaya retumba de algarabía y tradición celebrando el propio día de su santo patrono. Las actividades comienzan con la santa eucaristía que se oficia en el tempo de San Jerónimo, para después continuar con la procesión que recorre la calle principal de la ciudad hasta llegar a la parroquia La Asunción. Despuntando van los bailes tradicionales como el de inditas, toro venado, güegüense y los diablitos.
Feligreses durante el recorrido van bailando en la procesión al ritmo de los filarmónicos que dan el ritmo perfecto a esta celebración.
La celebración continua siete días después con la tradicional octava que recorre toda la ciudad durante un día completo.
El domingo siguiente de la octava empiezan a recorrer la ciudad bailes en honor a San Jerónimo, sin faltar el último viernes de octubre, la espeluznante procesión de los Agüizotes y la sátira burlesca de los Torovenados.
Si tienes que visitar un municipio es Masaya, durante sus fiestas a lo largo de año, te harán bailar al sonar de las marimbas en el solar de Monimbó.
Trabajo elaborado por José Martín Hernández Noguera.
El término "El" ubicado en el segundo párrafo bajo el segundo vídeo está mal empleado. No se pone en mayúscula y lleva tilde.
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BorrarMuchas gracias Violet, lo corregiré.
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